miércoles, 26 de mayo de 2010

Enfermeras de urgencias

En La Voz de Ourense del pasado jueves un titular informaba así: «El 17 % de las enfermeras de urgencias sufren el síndrome del trabajador quemado». Y el correspondiente subtítulo añadía: «Un estudio del CHOU indica que 3 de cada 4 sufren cansancio emocional elevado». El dato se inscribía en las V Xornadas de enfermería de Ourense y acusaba una situación de «cansancio emocional alto, despersonalización alta y baja realización profesional».

Esta noticia me recuerda algo que me comentó un amigo mío médico, en el sentido de que una enfermera acaba planteándose la disyuntiva heroísmo o egoísmo. La creadora de la moderna profesión de enfermera, la inglesa Florence Nightingale, a su vuelta a casa en 1856 tras el término de la guerra de Crimea, fue recibida como una heroína y ciertamente lo era. Pero no se puede exigir el heroísmo a todas las enfermeras, porque no es humano. El dramaturgo alemán Bertolt Brecht dijo: «Desgraciado el país que necesita héroes». Y el presidente francés Clemenceau dijo más: «No basta con ser héroes. Queremos ser vencedores».

Jerónimo Martel 26/5/2010 La Voz de Galicia

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